Conoce qué es un desfibrilador y cuál es la legislación que regula su uso fuera del ámbito sanitario

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En nuestro país, las enfermedades cardiovasculares constituyen uno de los problemas de salud más importantes para la población. La mayoría de las muertes evitables se deben a enfermedades coronarias, y se producen en el medio extrahospitalario. Se estima que cada año se producen en España más de 24.500 paradas cardiacas, que unas 30.000 personas mueren en España cada año por muerte súbita y que el uso estos dispositivos podría reducir en un buen número esas muertes.

¿Qué es un desfibrilador?

Un desfibrilador externo es un aparato electrónico portátil con electrodos que es capaz de diagnosticar y tratar la parada cardiorrespiratoria en adultos y niños desde 1 año de edad cuando es debida a fibrilación ventricular o a taquicardia ventricular sin pulso, restableciendo un ritmo cardíaco efectivo eléctrica y mecánicamente.

El desfibrilador permite dar una descarga eléctrica en el pecho de un sujeto cuyo corazón tiene una arritmia maligna -mortal- que puede resolverse con dicha descarga.

Los sensores integrados del desfibrilador analizan el ritmo cardiaco del paciente durante unos segundos, detectan el estado del paciente e indica si es necesario suministrar una descarga eléctrica. Después de producirse el shock, el desfibrilador vuelve a analizar al paciente y aconsejará una nueva descarga en el caso de ser necesaria.

Cuando no está implantado en el sujeto se le denomina «externo».

Qué es un desfibrilador y cuál es la legislación que regula su uso fuera del ámbito sanitario¿Qué tipos de desfibriladores externos existen?

Hay que distinguir dos tipos de dispositivos.

Por un lado tenemos el DEA (Desfibrilador Externo Automático) y por otro lado tenemos el  DESA (Desfibrilador Externo Semiautomático).

En el DEA, es el propio aparato el que realiza toda la secuencia incluida la descarga, con lo cual el usuario sólo tiene que encenderlo y seguir los pasos que indique el DEA y en el caso del DESA además de encenderlo y seguir los pasos cuando el DESA nos indique, hay que apretar el botón de desfibrilación.

La única diferencia entre ambos es que los DESA piden para realizar la descarga que se pulse un botón, ya que es más seguro para el paciente y para la persona que le está ayudando, pues puede asegurarse de que en ese momento nadie toca al paciente. En España, los desfibriladores de uso público deben ser de tipo DESA. El uso de los DEA se reserva para profesionales de emergencias sanitarias.

La mayoría de estos dispositivos prestan asistencia al usuario para realizar las maniobras de RCP correctamente, proporcionando las instrucciones necesarias mediante indicaciones luminosas y acústicas, o bien mediante mensajes de voz.

Legislación española en el uso de desfibriladores fuera del ámbito sanitario

A nivel nacional, el Real Decreto 365/2009, de 20 de marzo, por el que se establece una normativa básica común a nivel estatal en cuanto a las condiciones y requisitos mínimos de seguridad y calidad en la utilización de desfibriladores automáticos y semiautomáticos externos fuera del ámbito sanitario y se incentiva la instalación de desfibriladores DESA, aunque dado que la Sanidad es competencia de las Comunidades Autónomas, cada una de ellas tiene una normativa diferente en cuanto a su uso e instalación, por lo que no hay una homogeneidad legal sobre su colocación y en cuanto a los requisitos sobre la formación para su uso o registro.

La legislación sobre desfibriladores en España solo recomienda su instalación

En este sentido, hay dos tipos de legislaciones sobre las que las comunidades autónomas pueden regular la instalación y uso de desfibriladores fuera del ámbito sanitario:

  • Quién puede utilizar los desfibriladores
  • Quienes son las entidades obligadas a instalarlos
  • La formación necesaria para el uso de desfibriladores externos por personal no médico.

La realidad dista mucho de las recomendaciones y de los resultados de los estudios que han determinado que cerca de 7500 personas de las 30000 que mueren al año en España por muerte súbita podrían haberse salvado si un desfibrilador hubiese estado cerca del paciente.

Todas las comunidades autónomas excepto Madrid disponen de legislación sobre qué personas pueden usar un desfibrilador.

Sin embargo, sobre la obligatoriedad y la estipulación de qué entidades deben instalar desfibriladores, actualmente tan sólo 5 comunidades autónomas han desarrollado una normativa propia mediante una ley que establece la obligatoriedad de instalar estos equipos en espacios públicos. Estas comunidades son: Andalucía, Asturias, Canarias, Cataluña y País Vasco.

Los espacios públicos objeto de esta obligatoriedad generalmente son espacios de gran confluencia de personas, como centros comerciales, instalaciones deportivas, instalaciones de transporte y establecimientos donde se desarrollan espectáculos, como teatros, salas de conciertos, etc.

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